22 junio, 2019

Memorándum por la Psicología

Este documento tiene como objetivo servir de referencia a los profesionales que ejercen la Psicología en cualquier ámbito de aplicación de la misma.

Los contenidos han sido elaborados por diversos profesionales, docentes e investigadores, coordinados por la Asociación Profesional de la Psicología (ww.psicologiaprofesional.org)

Puede citarse del modo siguiente: “tomado del “Memorándum por la Psicología”, Asociación Profesional de Psicólogos en Ejercicio Libre, APPEL (julio 2019)

Parte 1. Introducción: Psicología y Filosofía    

Parte 2 “Hablando se entiende y se confunde la gente”              

Parte 3. Glosario de términos

Parte 4. Manifiesto por la Psicología                                                    

Parte 1. INTRODUCCIÓN

La Psicología en el siglo XXI se encuentra en una fase de expansión en todos los ámbitos de las sociedades desarrolladas.

En el caso concreto de España, numerosas Universidades, públicas y privadas, han incorporado, bien Facultades de Psicología, bien Colegios Universitarios Adscritos a las mismas. Tales Facultades se incluyen en el Catálogo de Ciencias Experimentales lo cual conlleva el reconocimiento implícito de que los estudios de Psicología se han separado de una manera definitiva y radical de la Filosofía.

Como todas las Ciencias Experimentales el origen de la Psicología  se encuentra en la Filosofía, lo cual permite explicar el por qué de la existencia de numerosas “Escuelas o Corrientes Psicológicas”. Este fenómeno, el de las escuelas psicológicas o las “corrientes psicológicas” es inexistente en cualesquiera otras ciencias experimentales. 

La Filosofía que constituyó en siglos pasados el conjunto del saber humano, agrupaba conocimientos empíricos y diversos pensamientos o ideas sobre la naturaleza de los fenómenos de la naturaleza.

Diversos “pensadores” desarrollaron, a través de los tiempos, “ideas”, las cuales no son otra cosa que representaciones mentales que se elaboran a partir del razonamiento o de la imaginación de una persona.

Un hecho innegable es que los pensadores, conocidos  como “filósofos”, incluyeron entre sus ideas diversas “representaciones de la conducta humana”, con la clara intención de comprender y explicar los fenómenos conductuales.

Entre los esfuerzos filosóficos se incluyen aportaciones “ideológicas” sobre las funciones y los procesos mentales: conceptos, juicios, razonamientos, imágenes, comportamientos, etc.

Cuando se desarrolló el método científico, las ideas pasaron a ser  consideradas  “hipótesis”; es decir: ocurrencias de una persona, que podrían constituir la explicación de algún fenómeno que se observase con relativa frecuencia. Lo que la filosofía admitía como una “escuela de pensamiento” y, sin cuestionamiento alguno, pero objeto de debate o discusión entre filósofos, dio un paso adelante y se sometió a “contraste empírico”. Esto dio lugar a la experimentación, que se desarrolló de manera progresiva mejorando con el tiempo los denominados “diseños experimentales”.

Cuando la Psicología abandonó la Filosofía adquirió el estatus de Ciencia y se enfrentó a la necesidad de definir su objeto de estudio. 

Los avances científicos nunca han sucedido sin notables reservas de quienes han defendido durante años determinadas posiciones “ideológicas”. De manera principal, personas con cátedras o prestigio académico no percibían como algo deseable el avance de la ciencia ya que ponía en peligro las ideas y métodos defendidos durante años y soporte de su prestigio, cuando no de su seguridad económica.

Quizás por este motivo seguimos en el primer tercio del siglo XXI manteniendo discusiones y debates, no ya entre diversas hipótesis, lo cual es la esencia del avance científico, sino, lo que es nefasto para la Psicología y sus beneficiarios, entre “ideas”, “ocurrencias” de determinadas personas que las defienden y difunden sin someterlas a contraste científico, y, en el peor de los casos, tras conocer que el contraste científico al que ya han sido sometidas ha puesto en evidencia lo erróneas que son tales “ideas”.

En este sentido la “libertad de pensamiento” se contrapone a la “libertad de elección bien informada”. Un ejemplo de lo que queremos explicar lo constituye la formación de las nuevas generaciones de profesionales de la Psicología. Determinados docentes exponen y defienden en las aulas (también en conferencias, artículos en prensa, apariciones en medios de comunicación, Congresos y Reuniones) puntos de vista teóricos (modelos psicológicos) y prácticos (métodos y técnicas) que ya han sido falsados mediante el empleo sistemático de diseños experimentales rigurosos.

La que denominamos “libertad de pensamiento” conlleva la necesidad de permitir la difusión de tales ideas y planteamientos. Nos referimos a que cualquiera puede acudir a algún “speech corner” (como el del londinense Hyde Park) y hacerlo. De este modo se respeta la libertad de pensamiento y de expresión de dicho pensamiento.

Sin embargo, otra cosa muy diferente es el “adoctrinamiento” que se lleva a cabo en aulas de formación universitaria en Facultades de Psicología. En las Facultades de Filosofía, el profesorado va explicando a lo largo del tiempo las diversas teorías filosóficas a los alumnos, pero no pretende en ningún caso “adoctrinarlos” para que adopten ninguna de ellas. Lo que explica no pretende hacerlo como una “verdad indiscutible, contrastada”, sino como una opción voluntaria.

En el caso de las Facultades de Psicología, excepto en asignaturas como “historia de la Psicología”, en la que las clases se desarrollan de manera análoga  a las de la Filosofía, el profesorado expone los planteamientos ideológicos y/o metodológicos que emplea, presentándolos al alumnado como una “verdad contrastada”, omitiendo deliberadamente las evidencias existentes o, en su caso, las dudas posibles, sobre su falsedad.

Todas las ciencias han evolucionado a través del tiempo en un proceso similar: a) observación sistemática de la realidad, b) elaboración de una hipótesis posiblemente explicativa, c) puesta a prueba de la hipótesis con métodos rigurosos y c.1) aceptación provisional de la hipótesis o bien, c.2) abandono de la hipótesis al haberse encontrado falsa (no se cumple la misma)

¿Todas las ciencias? No. La Psicología sigue manteniendo modelos conceptuales o hipótesis explicativas que nunca se han sometido a contraste experimental, o bien, una vez sometidas a tal contraste se ha puesto en evidencia que no se ajustan a la realidad.

La cuestión que nos ocupa es la siguiente: ¿en qué medida estamos ofreciendo a la sociedad unos servicios profesionales que carecen de respaldo empírico?

La situación actual real es que determinados modelos teóricos, a similitud de las diversas ideas filosóficas, están sustentando la existencia de diversas “escuelas psicológicas”  (igual que hubo en su tiempo “escuelas filosóficas”). Sin embargo estos modelos y escuelas no ofrecen explicaciones de las dificultades de las personas, que permitan la aplicación de métodos y técnicas eficaces para ayudarles a resolver tales dificultades y disfrutar de una aceptable calidad de vida.

Por tal motivo, desde la Asociación Profesional de la Psicología, en el interés por ofrecer a la sociedad unos servicios psicológicos de calidad y eficacia, así como al colectivo de profesionales de la psicología, deseamos proporcionar un marco de actuación definido, homogéneo y estandarizado, que permita que la Psicología como tal y el conjunto de sus profesionales, puedan estar a la vanguardia en ámbito profesional, académico o de investigación.  

Adicionalmente, el presente Manifiesto tiene la intención de contribuir a la mejora y salvaguarda de la imagen del sector como de sus profesionales,  minimizando y evitando riesgos civiles y penales entre los profesionales de la Psicología.

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Parte 2. «HABLANDO  SE  ENTIENDE  Y  SE  CONFUNDE  LA  GENTE»

De manera generalizada se afirma que “hablando se entiende la gente”. Expresión ésta que se emplea como un medio excelente para evitar y resolver conflictos entre dos o más personas. Una queja muy extendida en todos los ámbitos sociales es similar a las siguientes:

  1. es que no sé lo que quiere, lo que le gusta o disgusta,…, porque no habla; no dice nada.
  • Se queja de que no le comprendo, pero no me explica lo que le pasa; pretende que adivine, que interprete sus gestos.
  • No podemos entendernos porque no hablamos, no expresamos nuestros sentimientos el uno al otro.
  • No entiendo a mi jefe. Se enfada pero no sé por qué, porque no me dice nada.

Tal parece que si estas personas simplemente hablasen, todas sus dificultades se resolverían o bien podrían mejorar o resolverse. No cabe duda de que esto es cierto. Pero no “absolutamente cierto”; tan sólo “parcialmente cierto”.

¿Por qué afirmamos esto? ¿Cuál es el significado de “hablando se confunde la gente”?

Sencillo: las personas empleamos palabras: sustantivos, adjetivos, verbos y adverbios para describir la realidad (lo que es real) pero todas las personas no comparten el mismo significado de las mismas palabras. No, al menos en determinados contextos.

  1. Por una parte se da el caso de que una misma palabra se asigna a objetos, sentimientos o sucesos diferentes.
  • Por otra parte, a veces nos decimos algo, empleando palabras que no representan sinceramente lo que pensamos o lo que sentimos.

Por ejemplo: “respeto”  tiene varios significados:

Del lat. respectus ‘atención, consideración’.

1. Veneración, acatamiento que se hace a alguien.

2. Miramiento, consideración, deferencia.

3. Cosa que se tiene de prevención o repuesto. Coche de respeto.

4. miedo (recelo)

5. Manifestaciones de acatamiento que se hacen por cortesía.

“El obrero tiene más necesidad de respeto que de pan” (K. Marx)

De acuerdo a las diversas acepciones del término, ¿a qué se refería Marx con su frase?

Sin duda alguna a la 2. “Consideración, deferencia”.

Bien y ahora?   “No pienses como yo, pero respeta que yo piense diferente”

¿qué significado le damos a esta expresión?        

Aquí el significado adecuado sería “aceptación”. Admite mi forma de pensar, no la compartas si no te parece bien, pero acepta que yo piense de este modo.

Tal parece que el Diccionario de la RAE no tiene en consideración este significado.

La situación es similar en Psicología. En los últimos años, con el desarrollo de esta ciencia y la creación de términos en inglés [el idioma de la ciencia] que se tienen que traducir al castellano, en algunos casos con cierta dificultad, se platean numerosos conflictos que pueden explicar la realidad de la expresión: “hablando se confunde la gente”.

Quizás sea un buen momento para revisar el anexo de este documento denominado GLOSARIO DE TÉRMINOS, para comprobar cómo existe una gran proliferación de términos y significados que contribuyen a la confusión entre los propios profesionales.

Consideramos imprescindible adoptar un acuerdo terminológico para llegar a la decisión de adherirse o rechazar el Manifiesto por la Psicología que proponemos. Sin tal acuerdo, seguiremos girando como una peonza, dando vueltas sobre nosotros mismos sin parar.

Así es como afirma el Dr.Ribes Iniesta que se encuentra actualmente la Psicología y como predice que va a seguir durante mucho tiempo, no por una razón científica, sino probablemente por una mera cuestión de “conflictos de intereses”: académicos y económicos.

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